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Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

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20
Jul
2009

La maquina devoradora 5

by Eduardo Larrinaga F.

Mi grito se veia ahogado por el esfuerzo que hacia al trepar por el muro en ruinas, solo tenia en mi mente a mi esposa y el retoño en su vientre, me sentia impotente ante la destruccion, del hecho ne no haber logrado destruir aquella gran mole que ahora como un cancer sobresalia por encima del castillo.

Estaba por alcanzar la cima, cuando una vibracion me obligo a detenerme y aferrarme de las rocas, el temblor aumento drasticamente, encima de mi comenzaron a caer rocas, logre esquivar la mayoria, y las que golpearon mi cuerpo no consiguieron hacer un daño significativo que no pasaba de moretones y rasguños que sanarian enseguida. Perdi el equilibrio al desprenderse la roca donde me sujetaba, resbale sin control unos cuantos metros, mi primer impulso fue tratar levitar, de pedir al viente que me lleve en hombros, pero este no respondio, solo sentia la magia salir de mi y disiparse enseguida. Logre finalmente asirme a una saliente, solo habia caido un par de metros, nuevamente trate de usar mana pero esta se perdia en cada intento, comenze a escalar nuevamente, en la oscuridad, bajo la sombre de aquella gran mole.

19
Jul
2009

2. El hijo del Sol Negro (Dama Blanca 2)

by Quiahui

Extrañas luces se notaban al horizonte, el anuncio de que comenzaba el torneo; dicen que es la forma en que se resolvio una guerra entre los dos clanes hace miles de años y, que por tradición se lleva acabo año con año.

Es la primera vez que compito, en realidad no estaba interesada; años anteriores me pude negar  pero esta vez no habia tenido opcion, ya que mis compañeros y hasta el mismo jefe de clan me lo habian pedido. El año pasado el otro clan habia logrado la victoria… al igual que los cinco anteriores.

Dentro de platicas habia escuchado que el campeón era de mirada serena y con cierto toque de melancolia; sin embargo aun con esa presencia tan pacifica tenia un espiritu de batalla muy grande.

Este es el reino Keis-Une, en donde me habia dedicado a dar algunas clases de Diagramas Espaciales, todo hiba de maravilla hasta el momento en que tuve que defender a unos alumnos y compañeros en una excursion. Ese dia era soleado, perfecto para recoger algunas muestras de la flora y fauna local, los jovenes estaban inquietos como todos los de su edad mientras que los otros profesores y yo vigilabamos que no se metieran en problemas al tocar plantas venenosas sin las medidas necesarias; fue cuando llego a atacarnos un borshik, estos animales son altos, lanudos y con garras afiladas, tienen una trompa larga y se paran principalmente en dos patas; tienen un defecto suelen tener ataques agresivos sin razon aparente, dicen que es un defecto de su raza por ser los ultimos de la misma; el borshnik se abalanzo con toda su furia sobre nosotros y fue cuando tuve que entrar en acción, nadie resulto gravemente herido ni siquiera el mismo animal.

Al regresar al poblado los chicos ebullian con lo que acababa de pasar mientras que uno de mis compañeros corria al archivo historico y dando un golpe en las hojas de uno de los libros me informo que en ningun ataque como el de esa tarde habian existido sobrevivientes.

Los rumores se habian extendido largamente, claro que ya le habian aumentado detalles conforme pasaban de boca en boca, sin embargo empezaron a considerarme una heroina; respondia ante todo esto que solo habia tenido suerte, pero mis compañeros negaban ese argumento y coincidian en que era mi modestia la que hablaba ya que los movimientos que habia realizado no podian ser obra de la casualidad.

Todos los estudiantes que estaban maravillados con la azaña, me pedian que en lugar de enseñarles sobre las estrellas, les enseñara defensa; contestaba que ya tenian profesores para esa asignatura y con la insolencia de su edad me respondian que solo les enseñaban tonterias y nada que los ayudara a sobrevivir. Sonreia ante sus cinismo y volvia a  mis estrellas para decepcion de ellos.

Sin embargo, no pude decepcionar a la guardia cuando me pidieron que les entranara para controlar a esas bestias que amenzaban los poblados. Fue asi como el jefe del reino me pidio que participara, que no era forzoso ganar, pero que si le podia hacer ese favor por el mucho mejor.

Entraron otras guerreras para ayudarme a poner la armadura, la acomodaron y ajustaron; aun asi no logre sentirme comoda con ella ya que no estaba acostumbrada a usar ese tipo de trajes al pelear. Sali de la tienda y vi como ya todo estaba dispuesto en la arena, empezaban los combates mientras el publico vitoreaba a sus respectivos adversarios.

Me acerque al grupo de mi reino, esperando turno para participar. El torneo se fue junto con el dia, peleaba como habia visto que lo hacian los de mi grupo y fui ganando las rondas; mi equipo me recibia con estusiasmo después de cada peleas y asi al llegar la noche que los representates serian el campeón de las veces anteriores y yo.

Derma la capitana me dijo que sabai que eso pasaria y me comento que en la ultima ronda no se permitia el uso de la magia por lo que no tuve objecion alguna. Asi la pelea final llego por fin, nuevamente fue anunciada con luces ya que eso significaba que el fin estaba proximo.

Y asi nos presentaron para entrar a la arena, solo note que su nombre iniciaba con A, pero no pude comprenderlo por completo. Entre al escuchar mi nombre y con las luces cegando mi vista por momentos me aproxime al mediador quien nos dio las reglas del combate; fue cuando lo vi realmente por primera vez, note que tenia unas hermosas alas y justo como habia escuchado una presencia tranquilizadora. Se aserco a mi, diciendome que aunque no estuviera en las reglas prometia no usar sus alas como ventaja, asenti y le di las gracias mientras una sonrisa perfilaba mi rostro.

Empezo la pelea entre los dos, pero no paso mucho tiempo cuando fue interrumpida por la invasion de guerreros del reino Sear-Kyle; habian acechado entre las sombras y entre el numeroso publico, para cuando llegaron a la arena mi contrincante y yo tuvimos que aliarnos para asi derrotar al enemigo.

Usamos nuestra magia y me di cuenta de que el estaba versado en esa materia, llevo su pelea a los cielos mientras yo me quedaba rodeada de otros en tierra; la batalla con ellos fue brutal pero pudimos ponerle un pronto fin acabando con todos los guerreros que nos hicieron frente. Se hizo un conteo de victimas pero por suerte solo eran las que habian sido sorprendidas, habia heridos pero no de excesiva gravedad.

Nos presentamos nuevamente en la arena, aun con rastros de sangre; el mediador alzo las manos de ambos y se proclamo el primer empate de la historia, fue cuando memorize su nombre: Aides.

01
Jul
2009

1. El comienzo. (Dama Blanca 1)

by Quiahui

La oscuridad de la noche se señia  en el bosque con un exceso de frío, regresaba de la casa con una hermosa cervatilla y algunas plumas para adornar sus arco; cuando en un accidente se rompio la pierna. Pensando en que no hiba a poder llegar a casa se topo con ella la Dama Blanca.

Temeroso de que lo viera;  la vio rodeada de luciernagas, hadas y aves nocturnas, ella brillaba; traia puesta su característica túnica blanca que apenas se diferenciaba del color de su piel, su cabello tenia un leve fulgor azulado, lo que le daba vida eras sus ojos verdes esmeraldas, tan profundos como si conocieran miles de años y secretos.

Habia escuchado los rumores que se decian de ella, los que la defendian principalmente eran los comerciantes, ya que decian que nunca regateaban y siempre era amable; las madres escondian a sus hijos de ella porque decian que podia quitarles la vida con solo verlos; pero Vendatil  noto que sus movimientos lentos y finos, asi como aquella mirada dulce y pacifica que no representaba mal alguno.

-Te encuentras bien amigo mio?- de pronto la escucho, ella lo habia visto sin siquiera quitar la vista del ave que le cantaba apasionadamente.

- Yo… claro, lamento molestarla; me iré de inmediato - dijo con toda la calma que pudo.

- No creo que puedas con esa pierna rota- se volvio para mirarlo y los animales callaron. Vendatil tuvo miedo. - No creeras que puedo arrancar la vida con solo mirar a la gente ¿verdad?; vamos te ayudare a levantarte; mi casa queda cerca de aqui. - con pasos lentos camino hacia el como si flotara. Se resistió, pero algo en sus sonrisa al ofrecerle la mano que lo tranquilizó y se fue con ella, seguda por la pequeña corte que antes cantaba a su alrededor.

La  casa se veia como una choza vieja, medio derruida; nadie en su sano juicio podria vivir ahi. Al entrar se quedo asombrado, dentro tenia muchas cosas: libros, espadas, collares; miles de objetos todos acomodados con tanto cuidado y limpios, no habia ni una pequeña particula de polvo, se notaba que eran tesoros de esa dama.  El exterior contrastaba muy fuertemente con el interior, pues este podia compararse con un pequeño palacio.

Lo sento en un sillon y levanto su pierna, asi mismo se agacho para quitarle la bata y examinarsela.

-Señora mia, no haga eso… no se moleste, ugh…- la Dama habia encontrado el punto roto y lo habia acomodado en su lugar.

-Disculpa que no te haya avisado, pero es mejor asi..- fue por un bote a una alacena- huele esto, te quitara el dolor.- con reservas Vendatil dio un pequeño respiro. - Vamos, hazlo bien. No es veneno si es lo que piensas.- Volvio a aspirar esta vez con mayor fuerza. - Eso es, ahora debo inmovilizarte  la pierna.- Tapo el bote poniendolo nuevamente en su lugar;  fue por unos vendajes y unas tablillas a un baul.

La dama empezo a entablillar la pierna con una notoria agilidad que solo podia adquirirse debido a la experiencia; en poco tiempo estuvo listo. -Creo que al menos por hoy no deberias moverte, mañana podria ayudarte a llegar a tu casa.-

- Mi nombre es Vendatil - se presento cortesmente. - Vendatl Alfidio de Guere - hizo una reverencia.

- Mucho gusto Vendatil, veo que eres de una buena familia.- Se sento frente a el y le ofrecio un té. - Es hora de cenar, ¿no te parece?-

Acepto el té y la observo fijamente mientras ella bebia. Sus orejas eran parecidas a las suyas, pero a diferencia tenia una apertura en la parte más larga, parecidas a unos cuernos; también vio que en su cara se veian pequeños destellos bajo sus ojos de un color apernas azulado pues su blancura era casi total.

- ¿Te gusto el té? - El no habia bebido ni una gota y al verse descubierto tomo un sorbo rápido, el sabor le produjo muchisima tranquilidad quitandole todos los nervios de hace un momento.

- Si… ¿de que planta está hecho?- mientras daba otro sorbo.

- Son varias infusiones, casi todas viven en este bosque.- Tomo un panecillo y le ofrecio uno.

- Disculpe… ¿Cómo es que se llama usted?-

- No tienes porque hablarme de usted, no me agrada demasiado… ¿Cómo me nombran en la villa? ¿Dama Blanca? - el apenas afirmo - Bueno, puedes llamarme asi, en realidad un nombre no tiene mucha importancia.

Vendatil callo, el creia que los nombres siempre eran para reconocer cosas, animales o personas. ¡Claro que tenian importancia! Si no fuese asi como se sabria pedir cosas y también a  reconocerlas.

- Veras Vendatil, he tenido tantos nombres por muchisimas razones diferentes que ahora mismo no importa ya.- Sorbio un poco más de té.

Como era que ella sabia lo que estaba pensando, era acaso que leía la mente; entonces ¿en realidad era una hechicera? Quizá lo mejor seria marcharse de ahi, para que no ocurriese nada malo… pero, seguramente ella intentaria retenerlo ahi; puesto que ya sabia lo que estaba pensando; ¿cómo iba a salir de esa casa? Bebio otro sorbo de té y se tranquilizo un poco… si lo hubiese querido matar no le hubiera curado la pierna.

- Todas estas cosas cosas, ¿dónde las consiguió?-

La Dama dio un pequeño sorbo, puso el plato y la taza sobre la mesita que tenian a un lado y lo miro expectante. Quiza se habia equivocado, tal vez hubiera sido mejor no preguntar.

- Te dije que no me hablaras de usted-

- ¿Dónde las conseguiste?

-Asi esta mucho mejor. - sonrio la Dama y ese simple gesto ilumino la estancia.- Son recuerdos, son cosas que usaba o que tienen un significado valioso en mi larga existencia.- Volvio a tomar su taza y bebio de ella.

Esas palabras lo llenaban de curiosidad; ¿acaso era una vagabunda? o acaso alguien que se dedicaba a miles de oficias… o mejor aún: ¿cuántos años tenia esa mujer?

-Sabes, estoy próximo a cumplir 200 años.

La Dama apenas quito la vista de la taza de té. - La mayoria de edad para los elfos ¿verdad?, tu padre debe estar orgulloso de qeu su hijo sea alguien de provecho y con un prospero futuro. - lo miro fijamente, esa mirada lo obligo a decirle la verdad como si la conociera de toda la vida.

Vendatil rió. - Eso lo dirás de broma, soy el peor de todos mis hermanos; apenas hoy consigo una caza perfecta y me rompo la pierna. A mi hermano Felder nunca le habria pasado eso… y hubiera cazado un ciervo - bajo la mirada.

- ¿Cuál es la diferencia? Un ciervo no es mejor presa que una cervatilla, de hecho en algunas razas se teme más a las feminas que a los machos. - termino su té  y coloco la taza sobre la mesita.

- ¿En verdad? Yo no conozco ninguna raza en la que tenga que temerles a ellas.-

La Dama suspiro - Creo que es normal que no la conozcas, es mejor asi.

- Pero por favor, dime Dama Blanca: ¿porque en esa raza les temen?

Solo sonrió, lo que era una clara respuesta de que era un secreto que no pensaba revelar, por lo que decidio no preguntar nada mas.

-Estaras comodo aqui - fue por unas mantas. - Aun las noches no son muy frias asi que no creo que tengas problemas.- Vendatil solo asintio mientras las tomaba.

-Ten buena noche- dijo la Dama mientras se retiraba a otro aposento.

Vendatil se quedo mirando un rato hacia donde habia desaparecido, después volvio su mirada al fuego y la danza paulativa lo ayudo a conciliar el sueño.

Al otro día tomaron por desayuno un poco de pan, frutas de los bosques y una bebida que aunque tenia un sabor amargo también llenaba de energia.

Ella lo observo por vez primera detenidamente, noto que sus rasgos eran delicados como todos los de ruza los tenian; su cabello era negro azabache y los ojos tenian un leve tono cobrizo, sin embargo aun con la juventud refulgiendo en su mirada tenian cierta serenidad natural.

- Tienes una mirada serena, se parece a la de alguien que conoci hace mucho tiempo. -

El la miro sorprendido con un pedazo de pan en la mano y otro grande en la boca lo que provoco que la Dama hechara a reir.

- Claro que sigues siendo un niño, vamos termina de desayunar para llevarte a tu casa.-

01
Jul
2009

Un murmullo lejano (2)

by Eduardo Larrinaga F.

Esta vez no hubo sueños, despertó tranquilamente acurrucada bajo el árbol roca, sus brazos envolvían sus piernas apretándolas fuertemente contra el pecho, un cosquilleo recorrió su espina propagándose por los nervios en la totalidad de su cuerpo, contenta por esta sensación trató de mover sus miembros, pero aún no le respondían, no hubo desesperanza esta vez, la sensibilidad le auguraba una respuesta. El hambre desgarro sus entrañas, su presencia la obligo a moverse, a recorrer nuevamente el penoso camino donde el líquido vital manaba.

Guiándose por las trampas en la tierra, y buscando en ellas alguna presa (sin éxito) llegó hasta donde el murmullo del agua nacía, la firmeza de la tierra fue rápidamente devorada por el lodazal que ahora trataba de engullirla, las marcas por ella habían desaparecido, ahora su única guía dentro de la oscuridad ilimitada era el sonido del liquido al romperse contra las rocas, finalmente sus dedos adoloridos por el esfuerzo tocaron el helado elixir de vida.

Tomó dos grandes sorbos que enfriaron aún más sus entrañas, el peligro de sufrir una convulsión y no tener magia para prevenirlo, no fue una prioridad al tomar el tercer y cuarto trago, pero el peligro de hundirse la obligo nuevamente a retirarse, al llegar a tierra firme continuaba tiritando, trató de cavar para cubrirse, pero su fuerza se había agotado, frotó sus manos contra su pecho para poder recuperar un poco de calor, el sueño se apodero de ella y poco a poco su conciencia se fundió con su memoria.

Un suspiro invocado por la más profunda de las penas embelleció su rostro, se alejo del cristal que reflejaba su imagen y cruzó la habitación oscura donde se encontraba, sus pasos resonaban en el suelo como si cualquier otro sonido ajeno a ella fuese una aberración, se detuvo frente a la única estructura de aquella habitación, un trono de orialcón, brillante y rojo como el fulgor de los soles, se sentó despacio sintiendo en sus palmas los relieves que adornaban lo brazos de figuras prohibidas y palabras aborrecidas por mortales y dioses, Su espalda sintió el frío del mineral atravesar sus delgadas ropa, en la parte más alta coronando la sima había una cabeza de dragón tallada por manos expertas que habían perpetuado en el material una rabia espectacular, pero también la expresión de una terrible angustia.

Un movimiento al otro extremo de la habitación reclamo su atención, era ella misma reflejándose en el espejo de hace un momento, sus ojos profundos brillaban en tonos azules, su piel era nívea perdiéndose en el vestido que llevaba, su cabello rojizo como la sangre enmarcaba una belleza humana que ensombrecería a cualquier elfo, la imagen se quebró en dos con un crujido, la superficie continuo desmoronándose hasta desprenderse en miles de fragmentos que permanecieron flotando girando levemente sobre si mismos, desvió la mirada hasta posarse en las alturas, la ausencia de un techo en la cámara le brindaba el cobijo del universo, millones de estrellas inmersas en la contemplación de la vida le parecieron brindarle unos segundos de atención fue cuando se detuvieron, el universo entero frenó su ciclo natural para observarla y estremecerse ante la naciente oscuridad que nacía en la palma de este ángel en un trono de sangre.

La locura germinaba de su cuerpo, la oscuridad la absorbía lentamente, trato de gritar pero su voz no existía en aquel lugar, la negrura la envolvía cuando lo vio… aquel ojo cristalino desenvolviéndose su interior la contemplaba, desvelando los secretos de eones atrás, se sumergió en el pánico, la tiniebla la devoro y se extendió al infinito

El sonido de una gota al romperse la despertó, una honda tristeza llenó su corazón, su alma y cuerpo lloraban amargamente, sus recuerdos la acechaban ahora, quería callarlos pero el sonido de las espadas chocando entre si, las batallas que se llevaron en su nombre, la matanza y el genocidio, los millares de vidas desaparecer en un solo suspiro por sus propias manos, la desesperación la agobiaba, Lloró mucho tiempo sin percatarse del peligro que se acercaba.

30
Jun
2009

Dama Blanca (intro)

by Quiahui

Dama, artista, hechicera y guerrera.

La Dama Blanca vivia ahora en el retiro, en medio de un bosque; en un mundo donde nadie la conocia, era mejor asi; a fin de cuentas después de tantas vidas merecia un poco de paz.

Su choza estaba encima  de una montaña y era un largo recorrdio hasta el pueblo. Muchos de los habitantes creian que estaba loca, que era una bruja malvada. Solo uno se acerco a ella, era un elfo sencillo de mirada sereno como el hielo.

Su nombre Vendatil.

29
Jun
2009

La maquina devoradora (4)

by Eduardo Larrinaga F.

Tan desconcertante la oscuridad como el silencio, pero terrible la impotencia de no poder moverme. La torre se habia derrumbado y yo con ella, sentia un fuerte dolor en la espada, y sentia la sangre caliente y espesa bajar por mi frente. Pero mi mayor preocupacion no estaba en mi, sino en mi familia y mi reino.  Luche unos minutos por librarme de la roca, poco a poco sali a la luz, y con un rugido me enfrente a la pesadilla.

Giya estaba en llamas.

Una gran mole de roca descansaba en el centro del castillo, trozos de esta se habian convertido en proyectiles de fuego cuando habia recibido mi ataque y ahora consumia la ciudad.  La gente corria desesprada, algunos huyendo de la devastacion, unos pocos tratando de sofocar el fuego o ayudando a los heridos. Pero mis ojos, mi concentracion estaba en la roca y el castillo, en ver la fachada principal aplastada, y sosteniendo al la gran mole como si un trono se tratase. La desesperacion en mi estallo cuando me di cuenta de que donde se habia hecho la mayor parte del daño era un la sala donde se trataba medicamente a los enfermos, y a las mujeres que estaban a pocos dias de dar a luz.

24
Jun
2009

La Busqueda (4)

by Quiahui

Le veo ya mas de cerca y noto que esta escribiendo, me da gusto ver que esta ocupando el tiempo en lo que llego y asi no me dira nada porque tarde un poco. Quetzi no llegara por ahora, dijo tener cosas que hacer y que llegaria un poco más tarde. Supongo que podremos esperarlo.

Mientras me acerco pienso en lo curioso que ha sido encontrarme con otro como yo, nunca lo habia hecho y he conocido mucha gente y muchos mundos; al menos no que lo recuerde. Creo que deberia escribir un poco sobre lo que he pasado, lo que recuerdo y lo que no. Mi existencia ha sido larga y por lo que se no se acabara en mucho tiempo, de hecho quiza nunca; ese favor se lo debo a mi padre.

Bajo a su lado al mismo tiempo que el sol termina su camino por este dia. No le digo nada hasta que termina de escribir, no quiero apartarlo de sus recuerdos ya que veo el nombre de Sasha en ellos. Termina y voltea a verme, le sonrio y saludo como si solo fuera hace un dia que lo vi por última vez.

- Hola.

24
Jun
2009

La tradición P

by Eduardo Larrinaga F.

Una vida nueva, tan diferente a la que habia perdido, renacer en un mundo, una dimension tan diferente a la mia. Pense que enloqueceria.

Habia pasado mucho tiempo desde que abandone a mis hijas, en busca de un modo de revivir a mi esposa, viaje por todos los lugares donde existiese la remota posibilidad, muchas veces crei lograrlo, pero ningun metodo rersultaba real, solo era obra de la imaginacion de sus habitantes.

Tan lejos me llevo esta empresa, que me encontre fuera de los mapas estelares que llevaba conmigo, tanto tiempo divage en esta zona incierta que la mana me habia abandonado, o mejor dicho yo habia abandonado sus brazos protectores.

Humano… solo eso era

22
Jun
2009

La maquina devoradora (3)

by Eduardo Larrinaga F.

Libere todo el poder acumulado, el suelo de la pista se agrieto al momento de hacer impacto mi energia contra la gran masa, esta permanecia intacta y aproximadose a la misma vertiginosa velocidad, rugiendo por el choque de la mana, pero  amenzando cada  segundo a destruirlo todo.

Solo estaba a unos cientos de metros cuando comenzo a frenarse, pero permanecia intacto al ataque, no era yo quien lo detenia, pero me di cuenta de esto demasiado tarde.

La torre se desplomo y yo con ella, el grito de miles de voces que tambien se desplomaba y solo silencio.

Silencio y oscuridad.

22
Jun
2009

La maquina devoradora (2)

by Eduardo Larrinaga F.

Una mole de piedra es lo unico que podia comprender de aquel peligro, tan enorme que la ciudad seria una pequeña fraccion del crater que dejaria si se estrellaba, busque a mi esposa, a mi hija Dana y a Dazer con el pensamiento, pero solo encontraba el eco de mi propio ser. No habia tiempo de bajar y buscarlas, tampoco de evacuar la ciudad, solo me quedaba hacer una cosa. destruirlo de un solo impacto.

Aun con mi familia en mis pensamientos, tense mi cuerpo y deje fluir la mana alrededor de el, para luego condensarla en mis palmas, sentia el calor alrededor de ellas, amenazando con salir de control, pero aun no seria suficiente energia.

La barrera magica de la ciudad emergio como debia de ser, alertando a los pocos que no se habian percatado ya del peligro, pude ver en lo alto muchos rostros dirigiendose hacia mi, esperanzados aun de que podria salvarlos, la proteccion alrededor de la ciudad desaparaecio tan pronto como la gran mole de piedra estuvo a pocos mertros de esta. Senti un escalofrio en ese momento, el instinto me decia que lo que veia, era algo muy diferente a lo que relamente es.