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Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

Archivo para 'Dama Blanca' Category

19
Jul
2009

2. El hijo del Sol Negro (Dama Blanca 2)

by Quiahui

Extrañas luces se notaban al horizonte, el anuncio de que comenzaba el torneo; dicen que es la forma en que se resolvio una guerra entre los dos clanes hace miles de años y, que por tradición se lleva acabo año con año.

Es la primera vez que compito, en realidad no estaba interesada; años anteriores me pude negar  pero esta vez no habia tenido opcion, ya que mis compañeros y hasta el mismo jefe de clan me lo habian pedido. El año pasado el otro clan habia logrado la victoria… al igual que los cinco anteriores.

Dentro de platicas habia escuchado que el campeón era de mirada serena y con cierto toque de melancolia; sin embargo aun con esa presencia tan pacifica tenia un espiritu de batalla muy grande.

Este es el reino Keis-Une, en donde me habia dedicado a dar algunas clases de Diagramas Espaciales, todo hiba de maravilla hasta el momento en que tuve que defender a unos alumnos y compañeros en una excursion. Ese dia era soleado, perfecto para recoger algunas muestras de la flora y fauna local, los jovenes estaban inquietos como todos los de su edad mientras que los otros profesores y yo vigilabamos que no se metieran en problemas al tocar plantas venenosas sin las medidas necesarias; fue cuando llego a atacarnos un borshik, estos animales son altos, lanudos y con garras afiladas, tienen una trompa larga y se paran principalmente en dos patas; tienen un defecto suelen tener ataques agresivos sin razon aparente, dicen que es un defecto de su raza por ser los ultimos de la misma; el borshnik se abalanzo con toda su furia sobre nosotros y fue cuando tuve que entrar en acción, nadie resulto gravemente herido ni siquiera el mismo animal.

Al regresar al poblado los chicos ebullian con lo que acababa de pasar mientras que uno de mis compañeros corria al archivo historico y dando un golpe en las hojas de uno de los libros me informo que en ningun ataque como el de esa tarde habian existido sobrevivientes.

Los rumores se habian extendido largamente, claro que ya le habian aumentado detalles conforme pasaban de boca en boca, sin embargo empezaron a considerarme una heroina; respondia ante todo esto que solo habia tenido suerte, pero mis compañeros negaban ese argumento y coincidian en que era mi modestia la que hablaba ya que los movimientos que habia realizado no podian ser obra de la casualidad.

Todos los estudiantes que estaban maravillados con la azaña, me pedian que en lugar de enseñarles sobre las estrellas, les enseñara defensa; contestaba que ya tenian profesores para esa asignatura y con la insolencia de su edad me respondian que solo les enseñaban tonterias y nada que los ayudara a sobrevivir. Sonreia ante sus cinismo y volvia a  mis estrellas para decepcion de ellos.

Sin embargo, no pude decepcionar a la guardia cuando me pidieron que les entranara para controlar a esas bestias que amenzaban los poblados. Fue asi como el jefe del reino me pidio que participara, que no era forzoso ganar, pero que si le podia hacer ese favor por el mucho mejor.

Entraron otras guerreras para ayudarme a poner la armadura, la acomodaron y ajustaron; aun asi no logre sentirme comoda con ella ya que no estaba acostumbrada a usar ese tipo de trajes al pelear. Sali de la tienda y vi como ya todo estaba dispuesto en la arena, empezaban los combates mientras el publico vitoreaba a sus respectivos adversarios.

Me acerque al grupo de mi reino, esperando turno para participar. El torneo se fue junto con el dia, peleaba como habia visto que lo hacian los de mi grupo y fui ganando las rondas; mi equipo me recibia con estusiasmo después de cada peleas y asi al llegar la noche que los representates serian el campeón de las veces anteriores y yo.

Derma la capitana me dijo que sabai que eso pasaria y me comento que en la ultima ronda no se permitia el uso de la magia por lo que no tuve objecion alguna. Asi la pelea final llego por fin, nuevamente fue anunciada con luces ya que eso significaba que el fin estaba proximo.

Y asi nos presentaron para entrar a la arena, solo note que su nombre iniciaba con A, pero no pude comprenderlo por completo. Entre al escuchar mi nombre y con las luces cegando mi vista por momentos me aproxime al mediador quien nos dio las reglas del combate; fue cuando lo vi realmente por primera vez, note que tenia unas hermosas alas y justo como habia escuchado una presencia tranquilizadora. Se aserco a mi, diciendome que aunque no estuviera en las reglas prometia no usar sus alas como ventaja, asenti y le di las gracias mientras una sonrisa perfilaba mi rostro.

Empezo la pelea entre los dos, pero no paso mucho tiempo cuando fue interrumpida por la invasion de guerreros del reino Sear-Kyle; habian acechado entre las sombras y entre el numeroso publico, para cuando llegaron a la arena mi contrincante y yo tuvimos que aliarnos para asi derrotar al enemigo.

Usamos nuestra magia y me di cuenta de que el estaba versado en esa materia, llevo su pelea a los cielos mientras yo me quedaba rodeada de otros en tierra; la batalla con ellos fue brutal pero pudimos ponerle un pronto fin acabando con todos los guerreros que nos hicieron frente. Se hizo un conteo de victimas pero por suerte solo eran las que habian sido sorprendidas, habia heridos pero no de excesiva gravedad.

Nos presentamos nuevamente en la arena, aun con rastros de sangre; el mediador alzo las manos de ambos y se proclamo el primer empate de la historia, fue cuando memorize su nombre: Aides.

01
Jul
2009

1. El comienzo. (Dama Blanca 1)

by Quiahui

La oscuridad de la noche se señia  en el bosque con un exceso de frío, regresaba de la casa con una hermosa cervatilla y algunas plumas para adornar sus arco; cuando en un accidente se rompio la pierna. Pensando en que no hiba a poder llegar a casa se topo con ella la Dama Blanca.

Temeroso de que lo viera;  la vio rodeada de luciernagas, hadas y aves nocturnas, ella brillaba; traia puesta su característica túnica blanca que apenas se diferenciaba del color de su piel, su cabello tenia un leve fulgor azulado, lo que le daba vida eras sus ojos verdes esmeraldas, tan profundos como si conocieran miles de años y secretos.

Habia escuchado los rumores que se decian de ella, los que la defendian principalmente eran los comerciantes, ya que decian que nunca regateaban y siempre era amable; las madres escondian a sus hijos de ella porque decian que podia quitarles la vida con solo verlos; pero Vendatil  noto que sus movimientos lentos y finos, asi como aquella mirada dulce y pacifica que no representaba mal alguno.

-Te encuentras bien amigo mio?- de pronto la escucho, ella lo habia visto sin siquiera quitar la vista del ave que le cantaba apasionadamente.

- Yo… claro, lamento molestarla; me iré de inmediato - dijo con toda la calma que pudo.

- No creo que puedas con esa pierna rota- se volvio para mirarlo y los animales callaron. Vendatil tuvo miedo. - No creeras que puedo arrancar la vida con solo mirar a la gente ¿verdad?; vamos te ayudare a levantarte; mi casa queda cerca de aqui. - con pasos lentos camino hacia el como si flotara. Se resistió, pero algo en sus sonrisa al ofrecerle la mano que lo tranquilizó y se fue con ella, seguda por la pequeña corte que antes cantaba a su alrededor.

La  casa se veia como una choza vieja, medio derruida; nadie en su sano juicio podria vivir ahi. Al entrar se quedo asombrado, dentro tenia muchas cosas: libros, espadas, collares; miles de objetos todos acomodados con tanto cuidado y limpios, no habia ni una pequeña particula de polvo, se notaba que eran tesoros de esa dama.  El exterior contrastaba muy fuertemente con el interior, pues este podia compararse con un pequeño palacio.

Lo sento en un sillon y levanto su pierna, asi mismo se agacho para quitarle la bata y examinarsela.

-Señora mia, no haga eso… no se moleste, ugh…- la Dama habia encontrado el punto roto y lo habia acomodado en su lugar.

-Disculpa que no te haya avisado, pero es mejor asi..- fue por un bote a una alacena- huele esto, te quitara el dolor.- con reservas Vendatil dio un pequeño respiro. - Vamos, hazlo bien. No es veneno si es lo que piensas.- Volvio a aspirar esta vez con mayor fuerza. - Eso es, ahora debo inmovilizarte  la pierna.- Tapo el bote poniendolo nuevamente en su lugar;  fue por unos vendajes y unas tablillas a un baul.

La dama empezo a entablillar la pierna con una notoria agilidad que solo podia adquirirse debido a la experiencia; en poco tiempo estuvo listo. -Creo que al menos por hoy no deberias moverte, mañana podria ayudarte a llegar a tu casa.-

- Mi nombre es Vendatil - se presento cortesmente. - Vendatl Alfidio de Guere - hizo una reverencia.

- Mucho gusto Vendatil, veo que eres de una buena familia.- Se sento frente a el y le ofrecio un té. - Es hora de cenar, ¿no te parece?-

Acepto el té y la observo fijamente mientras ella bebia. Sus orejas eran parecidas a las suyas, pero a diferencia tenia una apertura en la parte más larga, parecidas a unos cuernos; también vio que en su cara se veian pequeños destellos bajo sus ojos de un color apernas azulado pues su blancura era casi total.

- ¿Te gusto el té? - El no habia bebido ni una gota y al verse descubierto tomo un sorbo rápido, el sabor le produjo muchisima tranquilidad quitandole todos los nervios de hace un momento.

- Si… ¿de que planta está hecho?- mientras daba otro sorbo.

- Son varias infusiones, casi todas viven en este bosque.- Tomo un panecillo y le ofrecio uno.

- Disculpe… ¿Cómo es que se llama usted?-

- No tienes porque hablarme de usted, no me agrada demasiado… ¿Cómo me nombran en la villa? ¿Dama Blanca? - el apenas afirmo - Bueno, puedes llamarme asi, en realidad un nombre no tiene mucha importancia.

Vendatil callo, el creia que los nombres siempre eran para reconocer cosas, animales o personas. ¡Claro que tenian importancia! Si no fuese asi como se sabria pedir cosas y también a  reconocerlas.

- Veras Vendatil, he tenido tantos nombres por muchisimas razones diferentes que ahora mismo no importa ya.- Sorbio un poco más de té.

Como era que ella sabia lo que estaba pensando, era acaso que leía la mente; entonces ¿en realidad era una hechicera? Quizá lo mejor seria marcharse de ahi, para que no ocurriese nada malo… pero, seguramente ella intentaria retenerlo ahi; puesto que ya sabia lo que estaba pensando; ¿cómo iba a salir de esa casa? Bebio otro sorbo de té y se tranquilizo un poco… si lo hubiese querido matar no le hubiera curado la pierna.

- Todas estas cosas cosas, ¿dónde las consiguió?-

La Dama dio un pequeño sorbo, puso el plato y la taza sobre la mesita que tenian a un lado y lo miro expectante. Quiza se habia equivocado, tal vez hubiera sido mejor no preguntar.

- Te dije que no me hablaras de usted-

- ¿Dónde las conseguiste?

-Asi esta mucho mejor. - sonrio la Dama y ese simple gesto ilumino la estancia.- Son recuerdos, son cosas que usaba o que tienen un significado valioso en mi larga existencia.- Volvio a tomar su taza y bebio de ella.

Esas palabras lo llenaban de curiosidad; ¿acaso era una vagabunda? o acaso alguien que se dedicaba a miles de oficias… o mejor aún: ¿cuántos años tenia esa mujer?

-Sabes, estoy próximo a cumplir 200 años.

La Dama apenas quito la vista de la taza de té. - La mayoria de edad para los elfos ¿verdad?, tu padre debe estar orgulloso de qeu su hijo sea alguien de provecho y con un prospero futuro. - lo miro fijamente, esa mirada lo obligo a decirle la verdad como si la conociera de toda la vida.

Vendatil rió. - Eso lo dirás de broma, soy el peor de todos mis hermanos; apenas hoy consigo una caza perfecta y me rompo la pierna. A mi hermano Felder nunca le habria pasado eso… y hubiera cazado un ciervo - bajo la mirada.

- ¿Cuál es la diferencia? Un ciervo no es mejor presa que una cervatilla, de hecho en algunas razas se teme más a las feminas que a los machos. - termino su té  y coloco la taza sobre la mesita.

- ¿En verdad? Yo no conozco ninguna raza en la que tenga que temerles a ellas.-

La Dama suspiro - Creo que es normal que no la conozcas, es mejor asi.

- Pero por favor, dime Dama Blanca: ¿porque en esa raza les temen?

Solo sonrió, lo que era una clara respuesta de que era un secreto que no pensaba revelar, por lo que decidio no preguntar nada mas.

-Estaras comodo aqui - fue por unas mantas. - Aun las noches no son muy frias asi que no creo que tengas problemas.- Vendatil solo asintio mientras las tomaba.

-Ten buena noche- dijo la Dama mientras se retiraba a otro aposento.

Vendatil se quedo mirando un rato hacia donde habia desaparecido, después volvio su mirada al fuego y la danza paulativa lo ayudo a conciliar el sueño.

Al otro día tomaron por desayuno un poco de pan, frutas de los bosques y una bebida que aunque tenia un sabor amargo también llenaba de energia.

Ella lo observo por vez primera detenidamente, noto que sus rasgos eran delicados como todos los de ruza los tenian; su cabello era negro azabache y los ojos tenian un leve tono cobrizo, sin embargo aun con la juventud refulgiendo en su mirada tenian cierta serenidad natural.

- Tienes una mirada serena, se parece a la de alguien que conoci hace mucho tiempo. -

El la miro sorprendido con un pedazo de pan en la mano y otro grande en la boca lo que provoco que la Dama hechara a reir.

- Claro que sigues siendo un niño, vamos termina de desayunar para llevarte a tu casa.-

30
Jun
2009

Dama Blanca (intro)

by Quiahui

Dama, artista, hechicera y guerrera.

La Dama Blanca vivia ahora en el retiro, en medio de un bosque; en un mundo donde nadie la conocia, era mejor asi; a fin de cuentas después de tantas vidas merecia un poco de paz.

Su choza estaba encima  de una montaña y era un largo recorrdio hasta el pueblo. Muchos de los habitantes creian que estaba loca, que era una bruja malvada. Solo uno se acerco a ella, era un elfo sencillo de mirada sereno como el hielo.

Su nombre Vendatil.