edxoaran

Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

09
Sep
2009

La busqueda (6)

by Eduardo Larrinaga F.

“Espero que te sientas descansado” Tu voz dulce, me atrajo de lo mas recondito de mis pensamientos, el presente me reclamaba. Sin pensarlo te digo:

“No vamos a una excursion, estas preparada para el viaje?”- Alegre y distraida me respondes-  “Mis armas por supuesto, y un niku para ir mas ligeros”

“Un niku?”- pregunto, es una palabra tan familiar para mi, pero sin embargo la oscuridad de mi mente dejada por los dioses me hace sentirme impotente ante lo que deberia de ser cotidiano para mi. Tu sonrisa se ensombrecio por un momento, veias en mi la confusion y olvido en mi mente, levantas la manga de tu abrigo, mostrando tu muñeca, en ella la joya resplandeciente parecia vibrar en magia.

“Dazer me mostro que es un buen medio para llevar cosas”- con tus palabras el recuerdo llega a mi como un rayo, las joyas, o a veces algunos metales, al ser tratadas con magia, podian guardar en su interior objetos, una gran cantidad si la calidad del hechizo y artilugio lo permitia, tan cotidiano e indispensables en mis viajes, tan rutinario y sin embargo me hicieron olvidarlo, pero ahora  las palabras magicas para usar las piedras quedan impresas nuevamente en mi mente, solo espero no olvidar.

Abri el saco que llevaba conmigo, en el tenia todo mi equipo, la luz reflejada en la nieve era absorvida por las hojas de las armas que llevo conmigo, veo la sorpresa en tus ojos al verlas- “Ahora si me sorprendes”-  Susurraste mientras levantabas a Veninvel, la espada doble que habia sido un guia en aventuras anteriores- “Nunca habias usado tantas armas”- Tus dedos se posan en la gran katana,  recorriendo suavemente su larga hoja, contemplas en silencio las katanas “sangre”y “sombra” se lee en la funda de estas armas gemelas, sonries al ver un cetro magico tan ajeno a la naturaleza de los dragones que no necesitan ningun medio ni amplificador para la magia, el arco parecia brillar para ti, la cuerda estaba tan tensada, que no se movio bajo la tension de tu dedo, finalmente llegas a las dagas, tus ojos parece surcar una sombra del pasado.

“Son las armas de Mercaya, llegaron a mi hace poco”- Las armas, unidas intimamente por la magia, habian pertenecido a quien una vez fuese un guardian, pero de quien el recuerdo resultaba doloroso, apartas la mirada de ellas, colocas a Veninvel junto a las otras armas y yo cierro de nuevo el saco.

La magia de la niku hace efecto, encerrando dentro de si el bulto. Estuvimos un minuto en silencio, tu fuise quien lo transformo en un dialogo.

“Esta todo bien?”- Te acercas a mi lentamente, puedo sentir el calor que emana de tu cuerpo y la fuerza de tu espiritu.

“Si, solo pensaba en si Quetzi puede llevarnos en un solo intento a casa” - La gran bestia magica de forma serpentina reacciono a su nombre, parece ofendida por como subestimo sus capacidades.

Su voz, grave y antigua resuena a travez de viento helado. -”Solo indicame el camino, y los llevare”.

Asenti, me acerque al ser magico, y trepe en el “Aunque me muera de ganas de ver a mi hija, sera mejor pasar a Mana primero” Mi compañera  Artisini trepa tambien, dejandome adelante para poder ser el guia del largo trayecto.

Y asi, saliendo de un planeta inospito para la magia, dio inicio a mi la ultima aventura que creo tener.

El brillo azul de este segundo hogar se perdio en la osucridad del espacio.





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