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Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

03
Sep
2009

La maquina devoradora (13)

by Eduardo Larrinaga F.

El vinculo entre nosotros se restrablecio, tenia un plan, pero sin tiempo de explicarlo solo pude proyectar en nuestras mentes una imagen vaga de lo que queria hacer, no hubo repoches, no habia tiempo para eso, solo accion.

Dazer se lanzo en picada, sus alas plegadas cortaban el viento aumentando la velocidad, pasamos junto a la maquina, y usando toda su fuerza fisica expandio las alas frenandose bruscamente en el aire, en ese momento  impulsandome con la ayuda de Dana salte con todas mis fuerzas, extendiendo los brazos tratando de llegar al nucleo, pero el impulso fue insuficiente, comenzaba a caer, pero una subita calidez me envolvio, un torbellino de viento me dio la fuerza suficiente para llegar a la coraza.

La luz era cegadora, pero sobretodo la cantidad de Mana contenida era impresionante, tanta como para devastar una region completa. Avanze despacio, subiendo cada vez mas, guiandome en el metal por el calor emanado del centro, mi cuerpo respondia con fluidez, podia sentir como se curaba completamente conforme este era envuelto por el torrente.

La maquina habia detectado mi presencia, senti un subito aumento de la temperatura interna, la mana era concentrada con mas rapidez en el nucleo , provocando asi la reaccion en cadena, a mi alrededor surgian explosiones al chocar las corrientes, varias de ellas me alcanzaron hiriendome de gravedad, pero de inmediato mi cuerpo se regeneraba. Luchando contra el dolor y el desmayo alcanze el nucleo, este era una esfera magica enorme que por un momento pense que era artificial, pero era solamente la proteccion externa fabricado por mortales, las explosiones eran demasiado violentas, solo tenia una oportunidad de proteger la ciudad y a los mios, y era controlando la destruccion.

Cerre los ojos, dejando que mi propia vida fluyera y se uniera a la esfera magica, el dolor se intensifico ahora que mi energia se concentraba unicamente en guiar al torrente, pude por un momento escuchar la voz de mi esposa, pero sus palabras se perdieron en la gran explosion, fue tal el estruendo que la luz cegadora se habia transformado en oscuridad, silencio y frio.





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