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Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

16
Ago
2009

La maquina devoradora (8)

by Eduardo Larrinaga F.

Pasaron junto a mi animales, cientos de animales, habia caos en sus mentes, su intsinto habia tomado completamente sus riendas y huian, el tremor creciente que estremecia el bosque se acrecentaba, el sol habia desaparecido, los arboles eran derrumbados y aplastados, se acercaba, la maquina colosal venia por mi.

Trate por ultima vez de contactar a mi hija, pero mis palabras, mi suplica se perdia en el vacio sel aire, estaba solo en un bosque abandonado, frente a una maquina que me consideraba una amenza, pense en mi hermana, en cuanto la necesitaba, en su partida hace años, me pregunte si ella habria pasado por una situacion asi, todos morimos, no estamos exentos de ello y eso es lo que mas me temia.

La muerte sonriendome desde una mascara de metal, eso era aquel coloso que se aproximaba, pero tambien era aquello que se interponia entre mi ciudad, mi familia y yo. Tenia que pelear, no solo eso, vencer a como diera lugar.

Conocia muy bien el bosque, corri alejando a la maquina de la ciudad, prepare un hechizo usando gotas de mi propia sangre que dejaba marcada en las piedras o troncos de los arboles, la maquina se limitaba unicamente a seguirme, no atacaba, ni parecia querer hacerlo. Me tomo unos cuantos minutos preparar el hechizo, parecia perfecto y lo unico que restaba era que el coloso quedara justo al centro de las marcas que habia dejado.

Estaba a solo un par de metros de quedar en el centro de la trampa, cuando se detuvo, parecia que habia perdido el interes en mi, su cabeza giraba de un lado a otro como si buscara algo mas, aun asi no baje la guardia, sabia que aun me tenia en la mira, con un estruendolevanto los brazos en mi direccion, sus ojos habian vuelto a enfocarse en mi, un viento parecia rugir en los arboles, despedazando las hojas y las ramas en su camino, la rafaga llego hasta mi, dandome cuenta demasiado tarde que no era el  viento lo irrumpio en el bosque, sino que era metralla viajando a tanta velocidad, que me era imposible ver los poyectiles.

Hechize la roca del suelo para que se alzara formando una pared frente a mi, me apoye en ella agotado, mis ropas estaban rasgadas, pero lo que me preocupara eran la metralla que habia logrado penetrarme, curé lo mas urgente, algunos fragmentos estaban a solo milimetros de organos importantes, pero logre extraerlos sin mucha dificultad con mana.

La maquina aun atacaba con rafagas irregulares, podia escuchar la pared desmoronarse poco a poco, el hechizo que la habia erigido se desvanecia rapidamente, tenia que prepararme para correr, tan rapido y certeramente para no ser presa de la metralla, ahora que me habia logrado penetrar, tenia la certeza de que un ataque directo acabaria conmigo.

Escuche el chirrido metalico seguido de un gran estruendo, el suelo retumbo nuevamente, con mas violencia aun, las rafagas no se habian terminado, pero la maquina avanzaba, solo tenia que resistir un poco mas y caeria en el centro del hechizo.

La pared se habia desmoronado casi en su totalidad, estaba agachado cubriendome con lo ultimo de mi endeble escudo, los proyectiles que me rozaban eran repelidos por mi piel de dragon, aun asi podia sentir que se rasgaba la capa mas superficial de mi armadura natural. Solo un poco más, resistir un poco más.

La pared cayo hecha añicos, rode esquivando por poco la rafaga, trate de levantar otra pared, pero necesitaba tiempo para hacerlo, solo un parpadeo bastaria, pero las rafagas eran mas rapidas que ello.

La maquina habia llegado al centro, decidi arriesgarme con una medida desesperada, en lugar de alejarme de la maquina, me lanze directamene a ella, las rafagas se detuvieron de inmediato, separo los brazos y pude ver el destello en el centro del pecho, no me detuve, y al tiempo que estaba por lanzar el rayo, active el hechizo coolocando mis manos sobre las lineas del circulo magico en el suelo.

En el cielo se dibujo un circulo identico al del suelo, la maquina al centro emitio un chirrido, parecido al de un animal enardecido. En un instate el aire dentro del hechizo comenzo a girar y bajar rapidamente de temperatura, cristales de agua se formaron en el metal, cada vez mas rapido y violento, estremecio a la maquina hasta sus entrañas artificiales.





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