La busqueda (5)
by Eduardo Larrinaga F.“Hola”
En el frio del artico nos encontramos, su rostro bello siempre sereno, sus ojos como gemas que encierran el tiempo como las estrellas el eter del universo, tan maravillosa, y encantadora, pero temible tambien.
Hija misma del divino Bahamuth, hija de Mana, una vida llena de otras vidas, un poder incuantificable y secreto que esconde dentro de si, es un alivio que, nuestros caminos vayan enlazados en la misma direccion.
La ultima vez que la vi, fue en el santuario de su padre, ella junto con mi hija Charlie escribieron con sangre una capitulo oscuro en la historia de los dragones, sus ojos serenos no me permiten saber mas alla de ellos, son como un muro que te detiene al tratar de penetrar su alma.
Cierro el scanner que llevo en la muñeca, ella nota mi incomodidad al tener que usar un dispositivo en la muñeca. En el llevo los mapas estelares necesarios para nuestro viaje, asi como tambien algunas notas sobre mi vida, una especie de diario podria decirse.
Me descubro el rostro, ella apenas parecio sorprendida, y agradezco ese gesto.
Los dioses me dieron un nombre nuevo y renacieron mi cuerpo pero con diferencias palpables. Mis ojos antes verdes como la esmeralda eran ahora opacos y las cuencas hundidas, mi constitucion era menos robusta, delgada y sin fortaleza, mis manos temblaban sin poderlas controlar, mi cabello antes claro de un tono azul profundo, lo habian enrojezido como el carmin de las rosas, un cuerpo encadenado para un nombre encadenado. Vejira es el nombre que los dioses me dieron, es un nombre que esta esclavizado a sus deseos.
Asi, bajo estas condiciones la volvi a ver a mi querida amiga.