Un murmullo lejano (3)
by Eduardo Larrinaga F.
CAPITULO II
Aún en la más imponente oscuridad una criatura poderosa avanzaba sin detenerse por el irregular terreno, sus potentes pares de patas terminadas en gruesas pezuñas, trituraba las piedras reduciéndolas a polvo, su cuerpo una parte equina el resto una monstruosidad conocida como troll se detuvo en seco, su rostro deforme se contrajo en una mueca, mientras que su rugosa y chata nariz olfateaba meticulosamente, la saliva comenzó a brotar de las comisuras de su hocico conforme se acercaba sigilosamente al origen de aquello que olía diferente.
Ella estaba recostada, había regresado a su refugio bajo el árbol hueco, sus recuerdos se detuvieron, pero las lagrimas aún recorrían sus mejillas cubiertas de fango, comenzaba a dormirse cuando escuchó el leve sonido de las rocas al romperse como si algo pesado pasara sobre ellas, detuvo su llanto, su respiración se hizo ligera e imperceptible, trató de mover sus piernas pero aún no respondían, tampoco había chispa mágica que le diera esperanza, el miedo comenzaba a hondonar sus entrañas tensando su cuerpo, los pasos se detuvieron detrás del tronco donde se refugiaba, escuchó un gruñido bestial, el resoplido de aquello era ronca y pausada, ella esperaba ser protegida por la oscuridad, pero la criatura se guiaba olfateando sonoramente, el sonido se hacia más fuerte, el chasqueo de los colmillos la hicieron actuar, exhaló con fuerza, sus manos se aferraron a las raíces petrificadas, su espalda se arqueó ligeramente, el árbol comenzó a crujir como si lo partieran por la mitad, jaló con todas sus fuerzas para salir impulsada hacia fuera y rodar lo mejor posible para escapar de aquello que aún parecía estar destruyendo su refugio, sin perder tiempo comenzó a arrastrarse hacia la zona de fango, donde seguro la pesada criatura no podria perseguirla.
La ventaja fue fácilmente reducida por el enorme monstruo, sus cascos retumbaban como un ejercito invencible, continuar huyendo seria inútil, se detuvo tratando de arrodillarse lo mejor que pudo, sus piernas le ardían por los raspones pero aún estaban débiles para poder pelear, en su mano aferraba una roca del tamaño de su puño, la experiencia de las batallas recorrió sus venas reemplazando al miedo que sentía pero aún la realidad la acosaba, estaba sola, desnuda, sin fuerzas ni armas, ya no había escape, ni tampoco esperanzas…
Pasó sus dedos sobre los bordes afilados de la roca ﰿ Solo necesito un disparo preciso ﰿ Murmuró para si. El goliat se detuvo a unos pasos de ella como si presintiera algún peligro del ser que se había dispuesto a cazar, el sonido agitado de su respiración eran acompañados por gruñidos salvajes y furiosos que la amedrentaban pero también le daban la pequeña oportunidad que necesitaba.
Su mano se cerró con más fuerza sobre la roca, su brazo se tensó al máximo, sus pensamientos giraban para encontrar el lugar y momento adecuado, la respiración de su cazador delataba su posible punto débil un tiro decidiría el continuar sobreviviendo en aquella oscuridad o perecer en ella.
Un grito salvaje salió de su garganta, mientras que su brazo en un fugaz movimiento lanzaba el proyectil directo a la cabeza de la criatura, el sonido del impacto sobre la carne y hueso acompañado de un aullido de dolor le sobrecogió, supo que el impacto fue efectivo pero los lastimosos persistían sin que el ser se desplomará, su naciente esperanza murió cuando escucho la roca romperse lentamente como si una mano gigantesca la triturará.
ﰿ La detuvo… ﰿ -Un escalofrió recorrió su cuerpo- ﰿ ¿Acaso puede ver en esta oscuridad? ﰿ -La criatura hecha una furia llegó hasta ella en un solo salto y sin darle tiempo a reaccionar sus enormes manos la aprisionaron.
Su extraña presa se agitaba en sus manos y a pesar de la herida que le había provocado la roca en una de sus extremidades, su fuerza era descomunal comparada a la pequeña criatura que poco a poco dejaba de luchar, el silencio se hizo total nuevamente, el troll podía sentir la respiración en el pecho que apretaba, la observo detenidamente, a pesar de la inmundicia que la cubría pudo distinguir que era un humano, pero este era diferente a otros que había capturado, tenia un olor que le impedía devorarla y le perturbaba de sobre manera, la sacudió como un muñeco hasta que pareció reaccionar, sus ojos deformes y oscuros se llenaron de pánico cuando la mirada de ella de desvelo ante el mostrando un brillo que en su visión de tonos grises no podía existir.