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Entre el cielo y el abismo, cronicas de dos dragones

29
Jun
2009

La maquina devoradora (4)

by Eduardo Larrinaga F.

Tan desconcertante la oscuridad como el silencio, pero terrible la impotencia de no poder moverme. La torre se habia derrumbado y yo con ella, sentia un fuerte dolor en la espada, y sentia la sangre caliente y espesa bajar por mi frente. Pero mi mayor preocupacion no estaba en mi, sino en mi familia y mi reino.  Luche unos minutos por librarme de la roca, poco a poco sali a la luz, y con un rugido me enfrente a la pesadilla.

Giya estaba en llamas.

Una gran mole de roca descansaba en el centro del castillo, trozos de esta se habian convertido en proyectiles de fuego cuando habia recibido mi ataque y ahora consumia la ciudad.  La gente corria desesprada, algunos huyendo de la devastacion, unos pocos tratando de sofocar el fuego o ayudando a los heridos. Pero mis ojos, mi concentracion estaba en la roca y el castillo, en ver la fachada principal aplastada, y sosteniendo al la gran mole como si un trono se tratase. La desesperacion en mi estallo cuando me di cuenta de que donde se habia hecho la mayor parte del daño era un la sala donde se trataba medicamente a los enfermos, y a las mujeres que estaban a pocos dias de dar a luz.





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