La busqueda (3)
by Eduardo Larrinaga F.<!–[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false ES-MX X-NONE X-NONE <![endif]–><!–[if gte mso 9]> <![endif]–>
Es un lugar frio, pero es un planeta calido creedme, poblada de muchos humanos, pero con tan variadas diferencias culturales que parecerían razas completamente ajenas, son a comparación de muchos lugares donde he estado, inferiores en tecnología, pero demasiado curiosos, por lo que tuve que moverme a uno de los polos del planeta para poder iniciar mi viaje. Ahora solo me queda tener paciencia, me gustaría iniciar en soledad mi viaje, pero mi experiencia en batalla me advierte a no emprender esta empresa sin el apoyo de quienes el destino en su capricho tan mágico y misterioso me ha permitido que mi camino se funda en el suyo.
Ahora solamente cerrare los ojos, pienso para mi en la necesidad que siento de comenzar a plasmar mis recuerdos a cumulados en mi mente, trato de acomodarlos, pero me es imposible muchos de ellos se aglomeran con tanta fuerza, tratando de fluir al papel tan rápido como fuese posible desplazando a aquellos que tienen menor importancia. Veo al horizonte nuevamente, me pregunto si llegara ella y su serpentino amigo, ningún rastro. Nuevamente regreso al papel (que realmente no lo es, pero es mejor referirme a este escrito como un libro palpable que a un archivo digital en la memoria de una pequeña computadora en el brazalete de mi muñeca) es hora de comenzar, y lo hare no por el primer recuerdo de mi vida, ya lo he intentado y tal vez esa sea a razón de no haber terminado ninguno de los otros diarios , no, esta vez comenzare con el recuerdo que me ha impulsado siempre, y se que es la piedra angular de toda mi vida.
Es lo primero que veo al despertar, y lo ultimo antes de dormir, incluso en sueños las veo, bellas y sanas a mi esposa Sasha y mi hija Dana, y por supuesto a la mayor alegría de mi vida, el nacimiento de mi pequeña Charlie.